Son aquellos que incluyen en su composición algún ingrediente procedente
de un organismo al que se le ha incorporado, mediante técnicas genéticas, un
gen de otra especie. Gracias a la biotecnología se puede transferir un gen de
un organismo a otro para dotarle de alguna cualidad especial de la que carece.
De este modo, las plantas transgénicas pueden resistir plagas, aguantar mejor
las sequías, o resistir mejor algunos herbicidas. En Europa no todas las
modalidades de transgénicos están autorizadas, sólo algunas pueden ser
cultivadas y posteriormente comercializadas.
Si bien el proceso de creación de alimentos transgénicos puede acarrear varios
efectos secundarios, no sólo en la salud de las personas, sino también en los
especímenes utilizados para el procedimiento, hay que reconocer que aportan
ciertos beneficios que han permitido que la investigación para la mejora de
estos productos continúe.
Algunos
de los beneficios de los alimentos transgénicos, entre otros, son:
§Alimentos
con mejores y más cantidad de nutrientes.
§Mejor
sabor en los productos creados.
§Mejor
adaptación de las plantas a condiciones de vida más deplorables.
§Aumento
en la producción de los alimentos con un sustancial ahorro de recursos.
§Aceleración
en el crecimiento de las plantas y animales.
§Mejores
características de los alimentos producidos a la hora de cocinarse.
§Capacidad
de los alimentos para utilizarse como medicamentos o vacunas para la prevención
y el tratamiento de enfermedades.
Sin
embargo, a pesar de las ventajas que pueden aportar para quien los consume,
muchos expertos y organizaciones se oponen a la comercialización de los
alimentos transgénicos, principalmente por los daños al medio ambiente y a la
salud que estos pueden causar, entre ellos:
§Incremento
de sustancias tóxicas en el ambiente.
§Perdida
de la biodiversidad.
§Contaminación
del suelo.
§Resistencia
de los insectos y hierbas indeseadas ante medicamentos desarrollados para su
contención.
§Posibles
intoxicaciones debido a alergias o intolerancia a los alimentos procesados.
§Daños
irreversibles e imprevisibles a plantas y animales tratados
1.- soja o soya con gran
contenido de oleico 2.-maíz resistente a plagas 3.-
tomate con ''larga vida'' 4.-arroz
dorado 5.- Papa 6.-
calabaza 7. Coca
Cola 8.-
Aceites y vinagres 9.-Sabritas 10.-
Chocolates Hershey''s
La
agricultura es el arte del cultivo y explotación de la tierra con el objeto de
obtener productos con fines humanos o con destino a los animales domésticos
Existen
variadas disciplinas y toda una infraestructura agrícola, científica e
industrial alrededor de estas actividades. Se incluyen en estas prácticas el
estudio, acondicionamiento de las tierras, cultivo, desarrollo, recolección,
transformación, distribución, etc.
Se trata
de una actividad muy antigua, con origen en la prehistoria, y es actualmente un
sector económico indispensable y fundamental en la alimentación mundial.
Se estima
que la agricultura se ha desarrollado desde hace unos 8.000 a 10.000 años.
Desde entonces todos los pueblos de la Tierra han reconocido el valor que las
plantas cultivadas tienen para la alimentación humana y de los animales
domésticos.
Algunos
vegetales se han hecho tradicionales en muchos países, e incluso en
determinados de ellos se han convertido en monocultivos, y en la fuente más
importante de ingresos.
Entre las
variadas producciones agrícolas, se distinguen algunos productos muy
importantes para el ser humano, tales como los cereales, trigo, maíz, centeno,
arroz, caña de azúcar, remolacha azucarera, aceite, verduras y frutas.
En cuanto
a la alimentación animal, son importantísimos los piensos a base de granos de
la soja, maíz forrajero y sorgo.
No todas
las producciones agrícolas tienen valor alimentario, también existen numerosos
cultivos dedicados a producir materias para la industria, tales como el caucho,
semillas oleaginosas para fabricar pinturas o compuestos químicos sintéticos,
plantas para la obtención de fibras, etc.
Se
reconoce el valor de la agricultura al comprobar que casi la mitad de la
población mundial se dedica a esta actividad, aunque es cierto que su
distribución es muy variable. Así, mientras que en África y Asia superan el 60
por ciento de la población, en los Estados Unidos y Canadá apenas alcanza el 5
por ciento. Por su parte, en América del Sur la población dedicada a estas
tareas es casi la cuarta parte; en Europa Occidental supone alrededor del 7 por
ciento; y en los países de la Federación Rusa y los englobados en la antigua
Unión Soviética alcanza el 15 por ciento.
Tipos de
agricultura
En el
neolítico se practicaba una agricultura itinerante (y que todavía hoy practican
algunos pueblos primitivos), que consistía en abandonar las tierras una vez han
sido agotados sus recursos y buscar nuevos suelos productivos. Actualmente la
agricultura ha evolucionado hasta alcanzar carácter industrial, donde la
ingeniería genética, química y tecnología mecánica juegan papeles
fundamentales.
Se
distinguen varios tipos de agricultura:
Extensiva
La
agricultura extensiva es aquella en la que se realizan labores sencillas, y en
los que se emplean abonos orgánicos, como estiércoles, prescindiendo totalmente
de los fertilizantes artificiales. Es un tipo de agricultura defendible desde
el punto de vista ecológico, pues la tierra no suele estar sujeta a la presión
que imprimen otras actividades, como la agricultura intensiva o industrial.
Intensiva
o industrial
La
agricultura intensiva o industrial es aquella en la que se realizan labores
complejas, y que depende totalmente de fertilizantes artificiales para su
óptimo desarrollo. Los suelos producen habitualmente de forma continuada, lo
que implica la necesidad de restituir también continuamente los elementos
minerales que ya fueron asimilados por las plantas; esto supone tener que
enfrentarse a la larga a variados problemas medioambientales, derivados no sólo
del frecuente uso de productos químicos, sino también de la imperiosa necesidad
de asegurar las cosechas contra plagas y enfermedades mediante pesticidas,
herbicidas, etc., que pueden terminar finalmente introduciéndose en la cadena
alimenticia.
La
agricultura biológica nació para dar respuesta a los problemas planteados por
la agricultura intensiva. Se trata de una actividad cada vez más demandada por
los consumidores, respetuosa con el medio ambiente y la salud. Este tipo de
agricultura recurre a métodos naturales para luchar contra las enfermedades y
plagas, y rechaza la utilización de pesticidas y fertilizantes sintéticos.
Parcelaria
La
agricultura parcelaria está limitada a superficies dispersas y reducidas.
Existen muchas regiones en el mundo que por sus características orográficas
están dedicadas a este tipo de agricultura. Un ejemplo son losandenes o terrazasandinas prehispánicas y que aún existen
en la altiplanicie guatemalteca, donde se cultiva maíz, alubias y calabazas; y
café en las zonas más bajas de las laderas.
Monocultivo
La
agricultura de monocultivo es una actividad que está especializada en un único
producto. Aunque los agricultores de subsistencia de todo el mundo suelen
cultivar variados vegetales, no suele ser así en el caso de las grandes
explotaciones de carácter comercial. Así, muchas explotaciones producen sólo
café, té, cereales, cacao, o caucho. Un ejemplo es la dependencia de Tailandia
del arroz, que es uno de los mayores productores del mundo de esta graminácea;
o Sri Lanka, que depende enteramente de la producción de té.
Cuando se
dedica una superficie a la producción de una sola especie, suele proporcionar
mayores beneficios económicos, ya que se simplifica la gestión del suelo, la
producción y su comercialización. Sin embargo, puede dar lugar a la
concentración de plagas que, aunque habitualmente suelen ser controladas,
pueden en ocasiones producir la devastación y pérdida de la producción. La
diversidad de cultivos es una ventaja contra este problema, pero está limitada
por las características de los suelos, clima, y otros factores de carácter
económico.
Desde el
Neolítico
Se estima
el origen de la agricultura en el Neolítico. Este periodo, que es el segundo de
la Edad de Piedra (de ahí "Neolítico" o "piedra nueva"), se
sitúa aproximadamente hace unos 8.000 a 10.000 años.
La vida
social de esa época comenzaba a estabilizarse tras el periodo de adaptación del
Mesolítico en cuanto a costumbres y tradiciones, y se iba alejando
progresivamente de la vida nómada del cazador-recolector. Básicamente se
dedicaban al pastoreo, domesticación de animales, confección de tejidos,
modelación de cerámicas y cultivo de la tierra. Fue no obstante una época de
cambios revolucionarios en las formas de vida.
Las
culturas neolíticas más importantes aparecieron en Oriente Medio y la península
Balcánica. La agricultura ocupó sobre todo un lugar preeminente en las
civilizaciones china, hindú, egipcia y mesopotámica.
Los
primeros agricultores ocuparon variadas regiones: Irán, Irak, Jordania, Israel,
Siria, Turquía, Sureste asiático (Tailandia), África (Egipto, a lo largo del
río Nilo), Europa (Macedonia, márgenes del río Danubio), China (río Amarillo),
India y Pakistán (valle del río Indo), México, etc.
Antes
del desarrollo de la agricultura y el pastoreo, hace unos 15.000 a 10.000 años,
la forma de subsistencia en todo el mundo era, fundamentalmente, la caza, pesca
y recolección de frutos silvestres. Hoy en día, todavía existen antiguos
pueblos que sobreviven aprovechando recursos naturales como los citados, así
como semillas, tubérculos comestibles, miel, setas, etc., ejemplo de algunos
pueblos y etnias significativas de Alaska, Canadá, Amazonia, Australia, y otros
apenas conocidos y desperdigados por numerosos países como Kenia, Tanzania,
Etiopía, Venezuela, Filipinas, Indonesia, Tailandia, Malasia, etc.